19 feb 2013

"Blancanieves", Pablo Berger, 2012.

"Blancanieves" podrá gustar más o podrá gustar menos. Pero hay que tener los huevos como Espartero para realizar una película de este tipo en España.
La idea parte del cuento de los hermanos Grimm. Pablo Berger le da la vuelta al cuento y lo transforma en un suceso que podría haber pasado facilmente en los años veinte en España.
Incluso más oscura que el cuento. En la historia entra también el espíritu Buñueliano y Lorquiano. Todo tiene cabida.
La historia es la misma (o muy parecida) a la de Blancanieves. Hay una niña, una madre y una madrastra. Pero en vez de reyes, reinas y princesas lo que hay son toreros, enfermeras psicópatas y apoderados sinvergüenzas. La misma poca vergüenza que hay hoy en día.
Carmencita (Sofia Oria) poco a poco se va quedando sola. Va perdiendo a su familia pocoa poco hasta quedarse a solas con la psicópata de Encarna (Maribel Verdú) esa enfermera arribista que hará imposible la vida de Carmencita. Luego Carmencita pasará a ser Carmen la torera (Macarena García) como su padre Antonio Villalta (Daniel Giménez Cacho) acompañada de los enanos toreros. Todo muy español. Sobre todo por los bomberos-toreros.
El interés de la película se centra más en su aspecto formal y estético. Rodada en un pulcro blanco y negro y "muda". La película está acompañada por la excelente banda sonora de Alfonso de Vilallonga. Pasa casi lo mismo que con "The artist" (2011) que se ceñía demasiado a la genial banda sonora, aunque aquella tenía muchos más trucos narrativos que esta.
Al ser "casi" muda la película. La narración es diferente. El peso recae además de la música en las miradas de los personajes y en sus movimientos. Movimientos que a veces pueden ser exagerados o forzados pero nunca histriónicos. Movimientos que recuerdan al cine mudo.
También recae el peso en la excelente edición de la película. Aunque a veces peque de exagerado. Sobre todo cuando quiere describir acciones de personajes.
La primera película de Pablo Berger es "Torremolinos 73" (2003), otra crítica social bastante ácida que nos podía recordar al humor Berlanguiano o a las películas de los años sesenta escondidas de la censura franquista.
En esta ocasión usa el cuento y el personaje de Blancanieves para autoretratar o parodiar de manera sutil y a veces no tan sutil el estado actual del país en que vivimos. Esta España que a veces parece de pandereta.
Película que ha arrasado en los Goyas quizás por su originalidad. O quizás porque tenemos menos producciones que hace unos años. Lo que si es verdad es que es díficil que deje indiferente a alguién.
Lo mejor de la película son las diferentes sorpresas que nos regala Berger y la originalidad de esas sorpresas. Y lo peor, a veces el guión anda demasiado encorsetado debido a las limitaciones de ser "casi" muda.
Aunque al final le coges el gusto de ver esos globos aerostáticos navegando alrededor de esa ficticia plaza de toros que no es la Maestranza. Un toque steampunk que Berger ha inquirido en la historia.

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