Entrenados y drogados como ratas de laboratorio estos superagentes deben de permanecer de por vida sin moral, como si fueran T-1000 salidos de "Terminator" (1984). Con moral se vuelven débiles y dejan de servir. Así que hay que eliminarlos. Lo malo es que la CIA se cruza con agentes como Bourne o Cross y la cosa se complica bastante.
"El legado de Bourne" sigue la estela de las anteriores, casi la misma linea argumental y de hecho al inicio ocurre en el mismo tiempo que "El ultimatum de Bourne" (2007).
Las otras pelis de la saga fueron aumentando en tensión, suspense y acción a medida que se va acercando el final de Bourne. Doug Liman (Caza a la espía) pasó el testigo a Paul Greengrass (United 93) y este a su vez se lo ha pasado al guionista de toda la saga Tony Gilroy (Michael Clayton).
Tony Gilroy nos deja una primera hora y media excepcional, describiéndonos al nuevo héroe o superhéroe Aaron Cross y contándonos que es lo que han hecho con él y con sus compañeros de hornada.Buenos momentos de suspense, mezclando tramas e historias pararelas con la de Bourne. Por momentos podiamos estar viendo a James Bond o un Ethan Hunt.
Pero en cuanto desaparece totalmente del mapa Bourne o Aaron se enamora de Marta Shearing (Rachel Weisz) y se van a Manila la película entra en un estado de shock, un cortocircuito general que solamente nos deja una maravilla de persecución por las calles de Manila. Terminando de una manera plácida e incoherente. No concuerda con todo lo que han sufrido los personajes durante la peli. Final abierto o cerrado. Prefiero lo segundo.

Como curiosidad. Al igual que James Bond fue creado por Ian Fleming. Bourne fue creado por Robert Ludlum. Y que ya en 1988 se realizó una serie para la TV del caso Bourne interpretada por Richard Chamberlain.
Lo que esta claro es que Bond, Ethan Hunt y Bourne siguen en el podium de los agentes superespeciales.