Martin dejó el listón muy alto con su primera película "Escondidos en brujas" (2008) y con sus personajes llenos de dudas. Han pasado cuatro años para que McDonagh escriba y realice su segunda película, qué perfectamente podría ser una continuación de su primera película. Otra vez esos personajes llenos de dudas y preguntas existencialistas aparecen en la historia.
"Siete psicópatas" es un ejercicio de guión. Durante toda la película juega con varias historias de psicópatas, unos inventados y otros no tan inventados. Pero esos psicópatas poco a poco irán cobrando vida, personajes que parecían fantasmas y que de repente dejan de serlo.
Desde el inicio nos deja bien claro por donde va a ir la película. Diálogos surrealistas y pulp.
Mezclar secuestros de perros, un guión y algunos locos no debe de ser nada fácil. Pero la historia no decae sino al revés, cuanto más avanza la película más locos y exagerados se van volviendo los personajes. Y más cariño le coges.
Como en "Escondidos en Brujas" (2008) parece que el principal personaje de la película Marty (Colin Farrell) tiene un imán para atraer todo tipo de problemas y psicópatas. Y más cuando debe escribir un guión y no tiene ninguna historia en mente, personaje parecido al de "Barton Fink" (1991) pero no tan sufrido como John Turturro.

Como en casi todas las películas la amistad y el amor están presente. Y en esta realmente están muy presente. Casi todo lo que hacen los personajes es por amor a alguien. Asesinan por amor y por amistad.
Al fin y al cabo "Siete psicópatas" no solamente es una película de asesinos. También es cine dentro del cine. Con grandes detalles y referencias cuando hablan del guión de Marty.
Atención a todo el casting y al gran Christopher Walken (Hans). Para fanes del cine pulp y surrealista.