Pues en esta primera película de J.C. Chandor están todas en una. "Margin call" es la historia de como empezó esa crisis económica. Desde que se descubre el pastel unas horas antes y como va repercutiendo eso en la empresa de abajo a arriba, hasta que la empresa decide venderlo todo sin atenerse a las consecuencias. Arrastrando de esa manera a todo el mundo que compra esos valores que no son nada en una mañana.
Se puede decir que ha surgido un género nuevo que se puede llamar post-crisis o crisis. Ya se adelantó en su momento Michael Moore con su "Capitalismo, una historia de amor" (2009), con su punto de crítica mordaz de siempre. O John Wells desde el punto de vista de los parados con "The company men".
Este año también se han estrenado varias comedias con la crisis de por medio, se puede decir que es un género en sí...esperemos que este género pase a mejor vida aunque nos deje joyas como esta de vez en cuando.

Pero lo bueno de la peli es como va retratando esos personajes. Desde uno que está preocupado por el sueldo de sus compañeros (grandes sueldos), otro que se gasta 75.000 $ en putas, otro obsesionado con su mascota. Personajes de los que no te puedes fiar ni un pelo.
Una película actual y necesaria. Pero parece que todavía no hemos aprendido nada de ese día, ya que el capitalismo sigue vivo como un monstruo que lo devora todo...todo lo que hay a su alcance.
Una de las cosas que me gusta más de la película es su ritmo...un ritmo rápido pero pausado, ya que tiene que contar lo que ocurre en una noche y parte del día siguiente. La mañana del día siguiente la resume con cuatro llamadas del gran vendedor Will Emerson...pero de esta parte no haré spoiler.
También avisar del papel de Demi Moore. Y el tiempo que aparece en pantalla, la llena...al igual que Stanley Tucci (Eric Dale) que es el que desencadena todo y parece que el más integro de todos.
Lo mejor de la película es su casting y la historia que es muy actual. Y lo peor, pues que te gustaría saber más de lo que ocurrió.
No nos podemos fiar ni de la económia ni de sus mandamases. Eso queda claro.