19 jul. 2013

"Profesor Lazhar", Philippe Falardeau, 2011.

A veces es difícil escribir sobre una película sin destriparla. Sin contar nada de ella. Esta son de esas películas que de una manera sutil y ligera (a veces no tan ligera) describe al ser humano y como nos comportamos ante diversas situaciones. Ya sea incluso Canadá, uno de los países con mayor número de refugiados, los prejuicios siempre están ahí. A la vuelta de la esquina.
Philippe Falardeau en esta historia nos habla de muchísimas cosas: Sistemas educativos, refugiados, terrorismo, soledad...Bachir (grandísimo Mohamed Fellag) por una circunstancia se convierte en el centro de la historia. Se convierte en el profesor de unos alumnos algo desorientados y a la vez maduros entre los que se encuentra Alice (Sophie Nélisse) y Simon (Émilien Néron).
Al igual que en "La clase" (2008) una película mucho más pedagógica que esta o incluso "En la casa" (2012) donde un profesor se ve involucrado en las vidas de dos alumnos nos advierte que mejor no "tocar" demasiado a los alumnos. En esta sociedad los alumnos son autenticas bombas. Pero a Bachir le gustan los niños y no puede reprimirse.
Bachir es un refugiado, un ex-funcionario que da dictados de Balzac. Con unos niños que en ese momento son crisálidas a punto de explotar. Los niños a esa edad pueden estallar cuando menos te lo esperas. Con unas ganas tremandas de soltarlo todo.
Es muy curioso que casi todos los personajes de esta película o les falte alguien en su familia o estén totalmente solos. La soledad rodea todo. Montreal la bella no se salva del fango como dice la madura Alice.
Y más alla de los personajes o de la historia. La película es casi perfecta. Uso de la elipsis de manera magistral. Recursos que no embotan ni aletargan. Fellag con una mirada o un movimiento se encargará de decirlo todo. Con un final increíblemente bonito. La fábula ya no puede seguir, a la sociedad no le gusta las fábulas. Ni que terminen bien.
Falardeau se ha convertido en un cineasta a seguir. Con ese perfil de eterno adolescente tendrá difícil meterse en este mundo (del cine comercial) que a veces los refugiados importan muy poco o nada.
Alice y Simon están calmados. ¿Y nosotros?.

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